Uno de los metros cuadrados más caros de Bogotá

El diseño prístino del arquitecto estadounidense Richard Meier es el punto de partida para el interiorismo de este apartamento en Bogotá, que busca armonizar el austero exterior con un cálido interior. 0

Este apartamento está ubicado al norte de Bogotá, en el icónico edificio Vitrum, concebido por el arquitecto norteamericano Richard Meier –premio Pritzker 1984. El diseño de Meier, en su reconocido blanco prístino mezclado con generosas superficies de vidrio, resalta frente a su contexto urbano al contrastar con los intensos tonos rojos que ofrecen las combinaciones del clásico ladrillo bogotano de sus vecinos y los intensos verdes que exhibe la frondosa vegetación de los cerros orientales. Las ventanas de suelo a techo, que rodean los espacios interiores en prácticamente todo el perímetro, permiten a la vivienda disfrutar de manera simultánea la privilegiada vista lejana sobre la ciudad y la presencia cercana de la naturaleza con la que se integra.

“El reto principal de este proyecto fue respetar al máximo el diseño de Meier, y a la vez adaptarlo a los gustos y necesidades específicas del cliente”, comenta el arquitecto Gabriel Lian, quien estuvo a cargo de definir cómo estructurar los interiores de este hogar, enmarcado en el caparazón planteado por el reconocido arquitecto norteamericano.

El piso está dispuesto como una superficie ininterrumpida de madera cálida, cuyas intensas vetas y leves cambios de tono se extienden por prácticamente todos los espacios, desde los interiores hasta las terrazas, lo cual le otorga unidad a la materialidad de la vivienda. Los muros y el mobiliario dialogan con este telón de fondo a partir de una paleta restringida, donde el blanco, los grises cálidos y las variaciones del taupé se suman a la madera, utilizada de manera continua o a partir de texturas alistonadas para generar un ambiente acogedor, que contrasta con la simplicidad y austeridad del blanco que define al edificio.

El área social, compuesta por la cocina, el comedor, el salón y una íntima zona de estar, se encuentra integrada. Este espacio, iluminado en la práctica de forma natural, está bañado de manera homogénea por la gran cantidad de luz que penetra por los ventanales perimetrales y por el lucernario dispuesto estratégicamente en la parte más profunda de la planta. La cocina, comunicada lateralmente con el comedor, presenta una superficie de trabajo en una barra larga que da a la terraza y disfruta de la vista sobre la ciudad.

Las distintas funciones en el área social se segregan con sutileza a partir de la disposición de los muebles y aprovechando la presencia de la columna circular, que otorga algo de privacidad a la zona de estar. El mobiliario lo componen piezas largas y horizontales, algunas de ellas anguladas para proveer de diversidad geométrica a los recintos generados. Sus proporciones horizontales resaltan la generosidad espacial del apartamento, mientras crean estancias independientes, sin interrumpir su fluidez.

El área privada del apartamento, compuesta por cuatro habitaciones y un family room, segregada por completo de la zona pública, garantiza la independencia de los espacios. Sin embargo, al mantener en términos materiales la misma paleta de texturas y colores planteada en los ambientes de carácter social, ofrece la sensación de continuidad y homogeneidad.

La habitación principal utiliza una estrategia similar a la de los espacios sociales, a partir de muebles de carácter bajo y horizontal, que conforman recintos de usos diversos dentro de un mismo ambiente, para garantizar el acceso constante de la luz natural y el disfrute ininterrumpido de la espectacular vista. Su baño está definido a partir de una paleta prácticamente monocromática, donde el piso, el mobiliario, el mesón y los aparatos sanitarios exhiben un blanco continuo, el cual refleja y exalta la gran cantidad de luz que entra y lo hace sentir amplio y agradable.

A partir de esta paleta de materiales, restringida, cálida y homogénea, el diseño del arquitecto Gabriel Lian presenta un ambiente amable y acogedor, con algunos toques de color generados por piezas singulares que resaltan sobre este trasfondo: obras de arte, cojines y elementos decorativos que sobresalen por su forma o su tono.

De esta manera, el diseño ascético y prístino que Richard Meier planteó para el exterior es contrastado con la calidez y riqueza de las texturas. El interiorismo propuesto por Lian logra acoplar dos mundos en apariencia opuestos para concebir una combinación armoniosa, agradable y acogedora, que maximiza las virtudes espaciales, la luminosidad y las visuales planteadas por la propuesta original.

//julianapark.info

COMPARTIR